La instalación no empieza con la primera lama. Empieza cuando decides si el soporte está realmente preparado para recibirla.
1. Identifica qué hay debajo
No es lo mismo una solera nueva, un recrecido antiguo, madera, cerámica o un pavimento existente. El tipo de soporte determina qué comprobaciones, barreras y preparaciones pueden ser necesarias.
2. Comprueba la humedad
La humedad del soporte no se decide al tacto. En obra nueva y soportes minerales deben respetarse los valores y procedimientos de medición establecidos para el producto y el sistema. Si existe riesgo de humedad procedente del soporte, resuélvelo antes de instalar.
3. Revisa la planitud
Un clic no está diseñado para corregir un suelo ondulado. Los desniveles fuera de tolerancia deben corregirse con el procedimiento adecuado antes de colocar. Una base aislante tampoco debe utilizarse como sustituto de una nivelación necesaria.
4. Limpia y estabiliza
Dumbríavo, restos de obra, piezas sueltas o zonas que ceden comprometen la instalación. El soporte debe estar limpio y suficientemente estable. Revisa también grietas o movimientos que requieran tratamiento previo.
5. Decide barrera y base
Una vez conocido el soporte y elegido el pavimento, define la solución inferior completa: protección frente a humedad cuando corresponda, base compatible y requisitos térmicos/acústicos.
6. Planifica juntas y transiciones
Puertas, grandes superficies, cambios de material y elementos constructivos deben resolverse antes de empezar. Los perfiles y remates no son un arreglo final: forman parte del diseño técnico.
Cuando merece la pena pedir ayuda
Si hay humedad, desniveles importantes, una rehabilitación antigua, calefacción radiante o dudas sobre el soporte, una revisión previa puede ahorrar mucho más que intentar corregir el problema después.